martes, 22 de junio de 2010

Un acercamiento filosófico al amor y a la vida.

Bien, ¿qué es el amor? Bueno, creo que el amor es la fuerza que se haya junto a la vida. ¿Existe el amor? Creo que sí. ¿Qué amor existe? Esa es la cuestión crucial. No tanto si existe el amor, sino qué se entiende por amor existente, amor inexistente, las diferentes concepciones, etc. Así pues, en parte considero que existe el amor.
Ese fenómeno, el Eros (o Ágape, etc.) , lo considero bastante ligado a la razón natural de la supervivencia, aunque creo que en el ser humano trasciende lo puramente instintivo. Bien, vemos como las madres lagartijas intentan comerse a sus crías en el momento del nacimiento, y estas tienen que defenderse. Esto evoca un mundo hostil, en el que desde el nacimiento, la lucha por la existencia nos condiciona sobremanera. Sin embargo, en otras especies, como la humana, vemos como unas madres dan su vida por sus hijos, malviven para que ellos se alimenten, y se esloman trabajando para poder darles una oportunidad a sus hijos. ¿No es esto amor? Yo considero que lo es.

No solo se manifiesta entre madres e hijos, sino entre las personas en general. Si alguien sufre un apuro, normalmente, otra persona suele salir en su ayuda. ¿Qué otros tipos de amor puede haber?


Pues hay otras concepciones. Por ejemplo, la concepción platónica del amor. El amor, Eros, es hijo de la riqueza y de la miseria, un vacío que se busca constantemente a sí mismo. Un apetito de perfección, de cosas que quizás jamás alcanzará, quizás el apetito de verdad, quizás el apetito del propio amor. En fin, son divagaciones filosóficas y ya hace mucho que no reflexiono sobre esto, así que me encuentro un poco oxidado en este sentido.


En fin, muchas concepciones hay del amor, tantas como cabezas pensantes, y almas sintientes, y quizás algún amor objetivo exista. Para Ortega amar significa estar en lo otro, desplazar nuestras raíces vitales hacia la cosa amada, sea esta una persona, un animal, la ciencia, Dios, o lo que quiera que sea. O una madre que vive en su hijo, y se desvive por él, como si el hijo, al haber estado literalmente enraizado dentro de ella, al salir hubiera como una especie de vínculo invisible que los atara, siendo en parte un sólo ser. El amor, como una fuerza que une.


El amor es un fenómeno intrínseco a gran parte de la vida, pero, ¿qué es la vida? Bueno, también aquí si hacemos un acercamiento reflexivo-filosófico, encontraremos diferentes matices. Por un lado vivo está lo que se mueve, ¿no?, lo que está animado. Ahora bien, según parece, una piedra contiene energía, y en cierta manera, ¿está viva? Yo pienso que sí, que tiene su historia, aunque conciencia no tenga. Por otro lado, recuerdo que en otro libro de Ortega, también se hablaba sobre la vida. Yo soy yo y mis circunstancias. Mi vida es la inmersión fatal de mi Yo en el Mundo, y ambos son inseparables en eso que llamamos vida. Ortega considera que la vida es específica de los seres humanos, en tanto que hablamos del fenómeno de saberse vivos, de ser consciente de que somos seres vivos que probablemente moriremos algún día.

Nos encontramos vivos de manera radical y violenta, es decir, lanzados al Mundo. Nuestro ser, en parte infinito, se topa con que el Mundo le ofrece un abanico de posibilidades entre las que nuestro ser se haya fatalmente obligado a decidir. Vivir es hacer de manera constante, futurizando todo el tiempo, y su vida en este momento consiste en leerme.

1 comentario:

  1. Yo tuve un pensamiento que iba asi:

    Creo en el amor? Porsupuesto que creo. Creo en el amor de una madre a su hijo, de un padre a su legado, de los abuelos a sus nietos, del hombre a la vida... creo en el amor, porsupuesto. Sin embargo, mantengo mis dudas al de pareja.

    Por supuesto que existe, simplemente, debemos aprender a forjarlo. Y es algo dificil de aprender. No por tener una pareja sabemos amar. Claro que no. Es algo que aprendemos despues de 3 4 5 o mas parejas...

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